La alergia a los ácaros y las medidas para evitarlas

La alergia a los ácaros y las medidas para evitarlas

Los ácaros son considerados, desde el punto de vista de la ventilación y calidad del aire interior, como elementos contaminantes de tipo biológico, como son también los virus, hongos, pelo o caspa de mascotas. Siguiendo la clasificación de calidad de aire interior de la Organización Mundial de la Salud (OMS) estos contaminantes pertenecen al grupo B.

La alergia a los ácaros del polvo es una patología de tipo respiratorio debida a la presencia de este contaminante en el interior de los edificios, aunque también los ácaros dan lugar a complicaciones u aparición de otras enfermedades, siendo la más común el desarrollo o agravamiento de patologías asmáticas.

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La alergia a los ácaros del polvo puede ser un tipo de alergia por sí misma o presentarse como una complicación en pacientes alérgicos, con síntomas de asma o rinoconjuntivitis. Estos pacientes están habitualmente muy sensibilizados a ácaros del polvo. Para reducir estos efectos y complicaciones se deben tener en cuenta una serie de medidas preventivas básicas orientadas a controlar la aparición de los síntomas. La humedad relativa en el aire debe ser inferior al 60% (humedad relativa), y se debe evitar el uso de humidificadores que eleven este nivel. Además el contar con un sistema de ventilación adecuado en el edificio, que mantenga los niveles de humedad dentro de los parámetros de confort, es fundamental para evitar niveles de humedad elevados debidos por ejemplo al vapor de agua generado en la cocción de alimentos o en los baños.

Como medidas generales para disminuir los niveles de ácaros en el interior del edificio se debe llevar a cabo una ventilación diaria de la vivienda o edificio, fregando los suelos y evitando la presencia de telas, papeles pintados o grandes cortinas, que acumulen polvo. Los ácaros se multiplican y proliferan a temperaturas medias y humedades relativas altas, por lo que una temperatura de consigna en el interior del edificio de unos 18 ºC, junto con una humedad media del 50%, ayudará a controlar los niveles de estos.

 

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A la hora de realizar la ventilación del edificio el optar por sistemas de ventilación natural no permite garantizar ni que se produzca un nivel de ventilación adecuado ni que este sea demasiado elevado. Ambas condiciones de funcionamiento darán lugar a problemas para las personas con alergia a los ácaros del polvo o con patologías que empeorarán por esta presencia. El uso de un sistema de ventilación de doble flujo con una adecuada operativa y garantía de renovación de aire es básico para evitar niveles de ventilación bajos o excesivos. Estos sistemas de ventilación, al contar con impulsión a través de conductos y toma del aire exterior conducida, permiten que se puedan instalar sistemas para control de entrada de partículas y contaminantes biológicos, en este caso ácaros. Los ácaros del polvo están presentes, de forma natural, en el ambiente, de forma que estos serán introducidos al interior de edificio con la problemática asociada. Los sistemas de filtrado permiten reducir los niveles de ácaros en este aire de ventilación mejorando notablemente la calidad del aire interior, con el consiguiente beneficio para la salud de los afectados por esta alergia. En el caso de zonas con elevada humedad relativa ambiental, como por ejemplo en zonas costeras, se puede hacer necesario el uso de sistemas de deshumidificación en el interior del edificio, con el objetivo de mantener los niveles de humedad dentro de los niveles requeridos.

Los sistemas de climatización que permiten reducir y controlar la presencia de ácaros en el caso de viviendas son los basados en agua (radiadores o suelo radiante, fancoils) y los eléctricos, en cuanto a los equipos de aire acondicionado, hay que tener en cuenta que producen condensaciones por lo que, si no se mantienen de forma exhaustiva y adecuada, algo difícil en el ámbito residencial, pueden dar lugar a la proliferación y acumulación de ácaros. Estos ácaros serán por lo tanto impulsados al interior del edificio y además en el propio aire, lo que agrava las manifestaciones alérgicas.

El problema de la alergia a los ácaros y otros contaminantes presentes en el aire se agrava en los edificios de uso comunitario, debido a que habitualmente no se siguen los criterios de mantenimiento recomendados para los sistemas de aire acondicionado, en materia de limpieza, desinfección y tratamiento de filtros, conductos y rejillas, produciéndose una acumulación excesiva de estos contaminantes en estas instalaciones. En las viviendas, el realizar aspirados frecuentes en el interior, con aspiradores con filtros especiales para partículas (HEPA) permite captar y eliminar, de forma sencilla, los ácaros que ya se encuentran o que proliferan en el interior de la vivienda.

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