La calidad del aire interior en los edificios y soluciones de ventilación

La calidad del aire interior en los edificios y soluciones de ventilación

La calidad del aire interior en edificios es esencial para las personas que se encuentran en ellos. Por normativa, los edificios son diseñados primando la eficiencia energética, siendo por lo tanto cada vez más estancos. El aumento de la estanqueidad va en detrimento de la calidad del aire interior con el resultado de un aire interior con una elevada concentración de contaminantes.

Asimismo, gran parte de los materiales utilizados en los espacios interiores generan contaminación, ya sea en mayor o menor cantidad, pero todos ellos contribuyen al deterioro de la calidad del aire.

La contaminación, presente en diversas formas es responsable de la mala calidad del aire en los espacios interiores. Los humanos somos sensibles a los efectos olfativos e irritantes de cerca de medio millón de compuestos químicos presentes en el aire. Esto provoca cambios en el estado de salud de las personas, pudiéndose manifestar en síntomas agudos y/o crónicos, así como en enfermedades diagnosticadas. Siendo los más habituales:

  • Irritación de ojos, nariz y garganta, dolor de cabeza
  • Irritación e inflamación de las vías respiratorias (ASMA, EPOC)
  • Dolor de cabeza y ansiedad

Normativas referentes a la Calidad del Aire Interior

Existen distintas normas para la medición y el control de la calidad del aire. Se trata de normas obtenidas a partir de la evaluación de los efectos adversos para la salud que supone la exposición a determinados contaminantes de manera continuada. A nivel estatal las más relevantes son:

  • Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios [RITE 2007 y UNE’s asociadas]
  • Notas Técnicas de Prevención del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, que son guías de buenas prácticas. Sus indicaciones no son obligatorias salvo que estén recogidas en una disposición normativa vigente:
    • NTP 243: Ambientes cerrados: Calidad del aire.
    • NTP 343: Nuevos criterios para futuros estándares de ventilación de interiores.
    • NTP 521: Calidad de aire interior: Emisiones de materiales utilizados en la construcción, decoración y mantenimiento de edificios.
    • NTP 549: El dióxido de carbono en la evaluación de la calidad de aire interior.
    • NTP 741: Ventilación general por dilución.
    • NTP 742: Ventilación general en edificios.
    • NTP 972: Calidad de aire interior: Componentes orgánicos volátiles, olores y confort.
    • NTP 989: Calidad de aire interior: Filtros de carbón activo para su mejora.

La calidad del aire interior y los llamados edificios enfermos

La Organización Mundial de la Salud define “edificios enfermos” como un conjunto de enfermedades originadas o estimuladas por la contaminación del aire en espacios cerrados.

Las principales causas que provocan el Síndrome del Edificio Enfermo son:

  • Ventilación insuficiente debida a falta de mantenimiento, distribución deficiente y entrada insuficiente de aire fresco.
  • Contaminación generada en el interior, como la producida por equipos de oficina y los productos de limpieza entre otros.
  • Contaminación procedente del exterior del edificio debida a una disposición inadecuada de las entradas de aire y de los respiraderos de aspiración.
  • Contaminación microbiológica del agua estancada en los conductos del sistema de ventilación, humidificadores y torres de refrigeración.
  • Formaldehído y otros compuestos orgánicos emitidos por los materiales de construcción y decoración.

Tipos de contaminación atmosférica

Por la propia ventilación, el aire exterior se introduce en los edificios. Dependiendo de la ubicación del edificio, se pueden encontrar presentes en el aire interior agentes contaminantes procedentes del exterior. Los dos principales grupos de agentes contaminantes del aire son el material particulado y los contaminantes gaseosos.

Contaminación atmosférica por Material Particulado [PM]

Se trata de una mezcla de partículas sólidas o líquidas de sustancias orgánicas e inorgánicas, de muy pequeño tamaño (micras) que se encuentran dispersas en la atmósfera. Las PM afectan a más personas que cualquier otro contaminante y sus principales componentes son los Sulfatos, Nitratos, Amoníaco, Sulfatos, Nitratos, Carbón y polvo de minerales. Se clasifican en función de su diámetro aerodinámico:

  • PM10: Partículas con un diámetro aerodinámico inferior a 10 μm.
  • PM2,5: Partículas con un diámetro aerodinámico inferior a 2,5 μm.

Estas últimas suponen mayor peligro porque, al inhalarlas, pueden alcanzar las zonas periféricas de los bronquiolos y alterar el intercambio pulmonar de gases.

La exposición crónica a las partículas aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, respiratorias, cáncer de pulmón y enfermedades del sistema reproductor.

En los países en desarrollo, la exposición a los contaminantes derivados de la combustión de  combustibles sólidos, aumenta el riesgo de infección aguda en las vías respiratorias inferiores, también pueden ser un importante factor de riesgo de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y cáncer de pulmón entre los adultos.

Contaminación atmosférica por Contaminantes Gaseosos

En ambientes exteriores e interiores los vapores y contaminantes gaseosos orgánicos (VOC Volatile Organic Compounds) e inorgánicos aparecen en diferentes concentraciones disueltos en el aire siendo los más habituales el O3, NOX, SO2, CO y CO2. Los efectos de estos gases más frecuentes sobre la salud son problemas respiratorios, asma, reducción de la función pulmonar y otras enfermedades pulmonares, el aumento de la propensión a contraer infecciones del sistema respiratorio así como irritación ocular, mareos y falta de concentración.

Gran parte de los materiales de construcción utilizados en un edificio, así como el mobiliario, accesorios y elementos de decoración y acondicionamiento, pueden emitir productos químicos que en determinadas condiciones pueden afectar a la salud y el bienestar de sus ocupantes.

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Las soluciones de ventilación

Una buena ventilación de los edificios permite reducir la concentración de los contaminantes que se encuentran en el interior. Sin embargo, cuando los edificios están ubicados en zonas con elevada contaminación atmosférica, existe el riesgo de introducir los contaminantes exteriores a través del sistema de ventilación.  

Existen soluciones, como por ejemplo la integración de módulos de filtración específicos a la red de ventilación. Estos módulos de filtración deben tener dos etapas:

  • Una primera etapa de tipo químico (habitualmente de carbón activo) para la eliminación de gases y VOCs.
  • Una segunda etapa de filtración de partículas PMs mediante microfiltros de elevada eficiencia.  

La filtración reduce la concentración de PM’s y VOC’s existentes en el aire exterior y evita la exposición de los ocupantes a los efectos nocivos. De esta manera, introduciendo aire del exterior pre-filtrado y extrayendo el aire viciado aseguraremos la calidad del aire interior que es tan importante para las personas.

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