Optimización del caudal de aire

Optimización del caudal de aire

La ventilación en edificios consiste  en la introducción de un caudal de aire exterior, que puede ser previamente filtrado o tratado, para renovar el aire interior contaminado, con el fin de mejorar las condiciones ambientales interiores. Por eso es de suma importancia fijar e introducir los caudales de aire realmente requeridos en el interior del edificio y, especialmente, poder controlar este caudal en función de las necesidades reales de eliminación de contaminantes.

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Caudales de aire requeridos en viviendas

En las viviendas, el caudal de aire de ventilación  en la vivienda se fija en el apartado HS 3 del CTE, la sección dedicada a la salubridad. En esta normativa se establecen los caudales de aire mínimos de ventilación. Este documento básico tiene aplicación en los edificios de viviendas e incluye el interior de éstas, los almacenes de residuos, los trasteros, los aparcamientos y los garajes.

El caudal de ventilación mínimo exigido se fija en l/s según tres las zonas donde se aplique la ventilación:

  • Por ocupante, para dormitorios, salas de estar y comedores.
  • Por m2 útil, para cocinas, trasteros (y sus zonas comunes), y almacenes de residuos.
  • Según otros parámetros, para aseos (caudal por local), para campanas de extracción de cocinas (caudal por local) y para aparcamientos y garajes (caudal por plaza de aparcamiento).

Estos caudales se han calculado para garantizar la salubridad con un grado de ocupación máximo. De esta manera, podríamos ajustar más los caudales si tuviéramos en cuenta la ocupación real en cada momento.

 

El caudal de aire óptimo y el consumo de energía en una vivienda

En función de diferentes parámetros, como la ocupación real de la vivienda o la presencia de elementos contaminantes, por ejemplo, al realizarse el  cocinado de alimentos, aumenta el nivel  de contaminantes en el aire y, por lo tanto, su necesidad de renovación.

El aire del exterior debe ser calentado o enfriado hasta alcanzar las condiciones de temperatura y humedad requeridas, con el consiguiente consumo de energía térmica o eléctrica. Por otro lado, se debe emplear energía para mover el aire a través de los conductos y demás elementos del sistema de ventilación, usando ventiladores alimentados con energía eléctrica. Por tanto, la introducción de la cantidad de aire exacta requerida en el interior del edificio permite reducir y optimizar el consumo de energía asociada a la ventilación.  

La optimización del caudal de ventilación permite garantizar que el aire interior es salubre y un máximo nivel de confort para los usuarios sin que se eleve el consumo energético.  

Los sistemas DCV tienen como objetivo optimizar los caudales que se introducen en el edificio teniendo en cuenta la ocupación real en el edificio, y con ello, los niveles reales de contaminantes.

 

Sistemas de ventilación para control de caudal de aire y optimización del consumo

En una vivienda, ya sea unifamiliar o un edificio colectivo, los requisitos de ventilación pueden ser muy variables en función de las estancias y de su uso. Los sistemas de ventilación mecánica que mayor ahorro energético y confort proporcionan son aquellos que controlan de forma eficiente el caudal de aire introducido y que, además, lo hacen con el mínimo consumo de energía posible.  

Estos sistemas de ventilación son muy flexibles, ya que pueden instalarse tanto en sistemas centralizados como en sistemas individuales e pueden incorporar, además, un sistema de recuperación de calor. El control del caudal de aire de ventilación  se puede llevar a cabo según diferentes estrategias (control horario u ocupación, por ejemplo), aunque el más eficaz es el que utiliza sensores o sondas que miden parámetros de interés en el aire interior. Estos equipos pueden medir la presencia de componentes como CO2, compuestos orgánicos volátiles o humedad entre otros, los cuales sirven de indicador para modificar la actuación del sistema de ventilación solo cuando es necesario y de forma localizada en cada local o estancia.

Los sistemas DCV permiten controlar, mediante el uso de sistemas de caudal variable, el aire que se introduce en el edificio y ajustarlo a las necesidades requeridas por la ocupación y real y la presencia de contaminantes. Esto reduce notablemente la demanda energética de ventilación, repercutiendo un importante ahorro energético y económico.

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