El CTE HS 3 en obras de rehabilitación

El CTE HS 3 en obras de rehabilitación

El mercado de la rehabilitación energética está en continuo crecimiento y representa ya un porcentaje muy elevado, y mayoritario en algunas ciudades, de la actividad edificatoria total. Ante una obra de reforma o rehabilitación, una de las primeras cuestiones a plantear y resolver es qué normativa es de aplicación en la rehabilitación, para determinar qué criterios deben adoptarse para garantizar que la misma cumple los requerimientos legales exigibles.

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Fundamentalmente se plantean obras para rehabilitación para mejorar los niveles de eficiencia energética, realizar adecuaciones a los requerimientos de accesibilidad y para mantenimiento, pero esta es una oportunidad para adecuar los sistemas de ventilación con que cuenta el edificio a la normativa vigente y hacerlo además de la forma más eficiente, garantizando el confort y el ahorro energético.

cte hs 3

El CTE indica en su Artículo 2 el ámbito de aplicación de esta normativa y hace referencia a la LOE (Ley Orgánica de la Edificación) en ciertos aspectos que hay que considerar. Analizando estos requerimientos en concreto para los sistemas de ventilación en edificios podemos comprobar que en el apartado específico para ventilación en edificios, el HS 3, no se indican casos especiales por lo que se puede deducir que deberemos aplicar el DB HS 3 en todas las obras de rehabilitación y reforma excepto en obras de mantenimiento y conservación. Hay que tener en cuenta que la exigencia de aplicación del CTE ha de considerarse no como una obligación sino como una oportunidad para adecuar el edificio a los últimos requerimientos en materia de eficiencia energética, seguridad, confort ambiental y salubridad.

A nivel general y sin tener en cuenta que se trate de caso de obra nueva o de rehabilitación, el CTE contempla como solución general para la ventilación la extracción de aire de los lugares húmedos de una edificación a partir del suministro de aire de los locales secos.

En un edificio antiguo, que se va a someter a una rehabilitación integral, se debe tener un enfoque que englobe aspectos energéticos y no sólo estructurales. En edificios antiguos existe habitualmente un problema importante de ventilación no controlada debida a las infiltraciones a través de las diferentes aberturas en las fachadas y especialmente por el uso de carpinterías de baja estanqueidad.

La modificación de cerramientos y especialmente las nuevas carpinterías aumentan notablemente la estanqueidad, siendo imprescindible usar sistemas de ventilación mecánica para asegurar la renovación del aire y una buena calidad de aire interior.  

El HS 3 establece la necesidad y el requerimiento de controlar el aire infiltrado al edificio, por parámetros de control de calidad de aire interior, como comentábamos anteriormente, pero también para una mejora de la  eficiencia energética. El aire introducido desde el exterior supone una carga térmica, tanto en condiciones de verano como de invierno. Por esto se hace necesario adecuarlo a las condiciones del interior de edificio, con el consiguiente consumo de energía.

Ante una actuación de rehabilitación en un edificio existen por lo tanto varias acciones que podríamos considerar como prioritarias para mejorar las condiciones globales de la vivienda, cumplir el CTE en su apartado de ventilación, y garantizar confort y ahorro energético a sus usuarios. Las actuaciones pueden centrarse en dos bloques diferenciados pero complementarios:

1. Actuaciones para mejorar la estanqueidad del edificio y mejorar la envolvente térmica mediante mejora de los aislamientos y cerramientos.

Esta medida va orientada a disminuir las pérdidas energéticas (o ganancias en el caso de refrigeración) en la envolvente. Puede comprender, entre otros, una sustitución de las carpinterías por cerramientos con alto nivel de aislamiento térmico, acústico y con bajo nivel de infiltración de aire exterior o, en el caso de cerramientos opacos, una mejora para reducir las infiltraciones de aire exterior por grietas y fisuras.

2. Sistemas de ventilación:

    • Simple flujo.  Especialmente habitual en viviendas pequeñas, en los que el aire introducido en el edificio no es controlado, sólo se controla la extracción de aire en las zonas húmedas.
    • Doble flujo. Se trata de un sistema de alta eficiencia energética ya que permite la instalación de un recuperador de calor. Este sistema permite controlar el aire introducido en el edificio de forma exacta. Se puede optar por este sistema tanto para viviendas unifamiliares como en viviendas en bloque.

Con estas acciones lograremos mejorar el comportamiento global de la vivienda, se observará por parte de los usuarios un aumento muy importante del nivel de confort y una disminución de coste de climatización. Estas acciones son clave además para eliminar uno de los problemas que más da lugar a acciones de rehabilitación, la presencia de humedades y condensaciones no deseadas. La falta de ventilación correcta es la causa fundamental de la presencia de humedades, pese a que habitualmente se minore inicialmente mediante el uso de pinturas u otros acabados, estas soluciones no atacan al origen real, la falta de ventilación.

La rehabilitación es además una oportunidad para cambiar el sistema de ventilación del edificio, mediante la implantación de sistemas con mayor nivel de eficiencia energética que producirán una importante reducción en los costes, lo que unido a una menor demanda del edificio, aumentará el ahorro obtenido.

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