CTE: salubridad. Normativa de ventilación de espacios

CTE: salubridad. Normativa de ventilación de espacios

La aparición del CTE supuso un cambio en la reglamentación vigente (LOE hasta ese momento) al introducir una serie de requisitos básicos que debe cumplir todo edificio que se ejecute bajo esta normativa.

Como aspectos fundamentales se deberán cumplir, como requisitos:

  • Requisitos relativos a la funcionalidad
  • Relativos a la seguridad
  • Relativos a la habitabilidad

Dentro de este último requisito se establecen, en el documento DB HS (salubridad), las reglas y procedimientos para cumplir las exigencias mínimas de salubridad en los edificios. Este apartado se estructura en cinco respectivos subapartados que especifican los requerimientos, en diferentes áreas, para dar lugar al cumplimiento de los requisitos.

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HS 1: Protección frente a la humedad

Limita la presencia de humedad interior en los edificios y cerramientos, que puede provenir de precipitaciones, escorrentías del terreno, condensaciones etc., estableciendo métodos de prevención y control. Afecta a los cerramientos, estén en contacto o no con el terreno, estableciendo y determinando métodos eficaces de construcción pero también, es importante destacar, soluciones constructivas orientadas a edificios existentes así como metodologías de revisión periódica.

 

HS 2: Recogida y evacuación de residuos

Esta normativa recoge que los edificios deberán contar con espacios y medios que permitan que los residuos generados de forma ordinaria puedan ser recogidos siguiendo las directrices y exigencias del sistema público de recogida. Este apartado supuso un importante hito normativo al ser pionero en la implantación de medidas de mejora de la gestión de residuos en el entorno edificatorio.

 

HS 3: Calidad del aire interior

El documento HS 3 es aquel que establece los requisitos de ventilación que deben tener los recintos para considerar que están ventilados de forma adecuada, aportando un caudal suficiente de aire exterior y garantizando la expulsión del aire viciado y contaminado. Además se hace referencia a los requisitos a cumplir para la evacuación de los productos de combustión, siguiendo en todo momento los requisitos que se establecen en el Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios (RITE).

 

cte salubridad

 

HS 4: Suministro de agua

Los edificios deben disponer de sistemas y medios que permitan aportar los caudales requeridos de agua pero garantizando, en todo momento, que se cumplen los requisitos de caudales suficientes, adecuada calidad de las aguas y estableciendo, en la medida de lo posible, sistemas de control de consumos que eviten un consumo excesivo de agua.

 

HS 5: Evacuación de aguas

Establece este apartado que todos los edificios deberán disponer de medios para extraer, de forma adecuada, las aguas residuales generadas en ellos. Esta evacuación puede llevarse a cabo de forma totalmente independiente o de forma conjunta con las precipitaciones atmosféricas u otras escorrentías.

Tal y como hemos analizado este documento básico recoge las exigencias para garantizar que un edificio es, además de habitable, salubre para las personas que se encuentran en él. Merece especial mención la importancia que presenta el apartado de calidad de aire interior (DB HS 3) ya que afecta, de forma directa o indirecta, al cumplimiento parte de los otros requisitos.

La ventilación adecuada de los edificios es una medida fundamental para garantizar la calidad del aire interior, el confort y el ahorro, e interviene en los siguientes aspectos del resto de requisitos:

  • Almacenes de residuos: estos almacenes de residuos deben disponer de un sistema de ventilación, que puede ser natural, híbrida o mecánica.
  • Trasteros y zonas comunes: deben disponer de un sistema de ventilación que puede ser natural, híbrida o mecánica.
  • Aparcamientos y garajes: se exige que cuenten con un sistema de ventilación que puede ser natural o mecánica. Es importante reseñar que en este caso no se permite la utilización de sistemas de ventilación híbrida.

Además merece especial mención que la calidad óptima del aire interior afecta en gran medida en la aparición de humedades en el interior de los edificios, fruto, de forma habitual, de la condensación de la humedad existente en el interior del mismo, que puede ser muy elevada en algunas zonas tales como cocinas y baños, dependiendo también del tipo de uso del edificio. En este apartado la ventilación se perfila como una medida imprescindible de control que permite por lo tanto dar cumplimiento simultáneo a varias exigencias que sirven para garantizar una buena habitabilidad de los edificios. Finalmente la aparición de nuevos sistemas de ventilación, como los sistemas higrorregulables, hace posible controlar la ventilación de forma óptima e individualizada para cada estancia, garantizando de este modo la mejor calidad de aire interior con el menor consumo energético.

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