¿Es el Dióxido de carbono tóxico para la salud humana?

¿Es el Dióxido de carbono tóxico para la salud humana?

El dióxido de carbono (CO2) también llamado anhídrido carbónico es un gas incoloro e inodoro, presente en la atmósfera en una proporción de 380 partes por millón  (ppms).

Las principales fuentes de  dióxido de carbono son la combustión de materiales fósiles (carbón, derivados del petróleo, biomasa, etc) y la respiración aeróbica de la especie animal.  En mucha menor medida, fenómenos naturales como los volcanes, contribuyen asimismo al incremento de la tasa de CO2.

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El ciclo del carbono

Como absorbentes  o reductores de la proporción de este gas en la atmósfera están los vegetales que mediante el sol y la función clorofílica sintetizan el carbono incorporándolo a su estructura (tronco, hojas, etc. ) el otro gran “absorbedor” de dióxido de carbono es la superficie marina que lo disuelven el agua para que pueda ser utilizado por la vegetación marina.

Este ciclo de generación y absorción del dióxido de carbono en la naturaleza es lo que se llama “ciclo del carbono”  (en realidad es bastante más complejo que lo que aquí se expone).  Desgraciadamente este ciclo que permaneció  en equilibrio hasta hace pocos siglos, a partir de la revolución industrial empezó a descompensarse, siendo la producción de dióxido de carbono muy superior a su tasa de absorción de manera que su concentración en la atmósfera crece aproximadamente a razón de 2 ppms por año.  Los vehículos de transporte con sus motores de combustión  y las centrales térmicas son los grandes emisores de dióxido de carbono. Conviene señalar que todo tipo de combustiones deben  de  llevarse a cabo con exceso de oxígeno para garantizar que se forma dióxido de carbono (gas no tóxico)  ya que si el  oxígeno es escaso se produce monóxido de carbono, gas muy tóxico,  que probablemente es el gas que ha costado más vidas humanas en situaciones no bélicas.  

Es sabido que el dióxido de carbono  es el principal  causante del efecto invernadero y como consecuencia del calentamiento global del planeta.  Así pues,  son primordiales todos los esfuerzos que se hacen para reducir su emisión y llegar así al equilibrio entre “producción y eliminación” de este gas, de manera que se detenga el crecimiento de su concentración en la atmósfera volviendo al  equilibrio en el  ciclo del  carbono, ése es precisamente uno de los principales objetivos de la sostenibilidad.

 

Aplicaciones en la vida diaria

El dióxido de carbono tiene numerosas aplicaciones en la vida diaria, desde la medicina, pasando por la alimentación (bebidas carbonatadas), la extinción de incendios (nieve carbónica), como fluido refrigerante, etc.

Si bien el dióxido de carbono no es tóxico ni tan siquiera nocivo para la salud humana, tampoco es útil para la respiración, de manera que altas concentraciones en el aire interior de este gas producen una sensación poco confortable debido a que desplaza  el oxígeno del aire y hace  que la respiración se vuelva más fatigosa.

No existen umbrales de concentración a partir de los cuales se pueda hablar de peligro para la  salud.  Es frecuente que en el aire interior se duplique  (aprox. 800 ppm) y triplique (1200 ppm)  la concentración  de dióxido de carbono respecto a la del aire puro. Incluso se pueden dar concentraciones de CO2 de varios miles de ppm.

En los espacios interiores ocupados por personas,  el  elemento contaminante que predomina es el dióxido de carbono producido por la respiración. Así pues,  se puede tomar  la concentración de este gas como parámetro de control de la calidad del aire, por lo que es muy  común, emplear un sensor de dióxido de carbono para monitorizar los equipos de renovación del aire interior.  Esto constituye una de las modalidades de Demanda Controlada de Ventilación más empleada.  El sistema es conceptualmente simple: el sensor de dióxido de carbono manda a un variador de frecuencia una señal proporcional a la concentración de CO2 que excede a la normal y éste a su vez manda al motor del ventilador de extracción una frecuencia de giro proporcional a la señal que le entra del sensor, con lo que, de forma resumida,  tenemos que el ventilador de extracción gira a un velocidad más o menos proporcional a la concentración de dióxido de carbono  que excede a la normal del aire puro.

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