Directivas ATEX: máxima prevención en atmósferas explosivas

Directivas ATEX: máxima prevención en atmósferas explosivas

Una atmósfera explosiva (ATEX) es aquella en la que el aire contiene sustancias inflamables en forma de gas, vapor, niebla o polvo. En el caso de desencadenarse una combustión (dada la mezcla de la sustancia inflamable con un oxidante en una determinada concentración y la existencia una fuente de ignición), esta se propaga al conjunto de la mezcla no quemada. Para poderse considerar una atmósfera como atmósfera explosiva, las condiciones atmosféricas han de ser normales y no ha de haber materiales pirotécnicos u otros materiales explosivos e inestables. Si los espacios en los que se manipulan dichas sustancias inflamables son cerrados, el riesgo de combustión aumenta, por lo que es importante tener en cuenta tanto la seguridad que ofrecen los equipos instalados como la forma de trabajar en la zona.

Clasificación de las atmósferas explosivas y de los equipos

Atendiendo al tipo de sustancia inflamable mezclada con el aire hablaremos de atmósfera de gas explosiva (las sustancias inflamables se encuentran en estado gaseoso o de vapor) o de atmósfera con polvo explosivo (las sustancias inflamables se encuentran en forma de polvo combustible o fibra). Atendiendo al tipo de ambiente industrial en el que se prevé la instalación hablaremos de equipos de Grupo I (los aparatos y sistemas de protección se ubican en una zona minera subterránea o en una zona superficial de la mina en la que el aire está mezclado con gases y polvos que pueden dar lugar a una explosión) o de equipos de Grupo II (para equipos ubicados en el resto de instalaciones cuya atmósfera es explosiva).

¿Qué equipos instalados en atmósferas explosivas se ven afectados por las directivas ATEX?

Con el fin de regular los aparatos y sistemas de protección utilizados en atmósferas explosivas, todos los Estados miembros de la Unión Europea deben cumplir la directiva ATEX. Así, todos los equipos ubicados en este tipo de zonas han de cumplir con las exigencias, obtener una certificación y estar señalizados de acuerdo a las disposiciones dictadas por el Real Decreto 400/1996 que transpone la Directiva 94/9/CE (ATEX 100).

El alcance del Real Decreto se extiende a:

  • Todas las máquinas, materiales, dispositivos, órganos de control, instrumentación, sistemas de detección y sistemas de prevención destinados a la producción, transporte, almacenamiento, medición, regulación, conversión de energía y transformación de materiales que pueden desencadenar una explosión.
  • Todos los sistemas de protección cuya finalidad es la de detener de manera inmediata las explosiones incipientes y/o afectadas por una explosión que se comercializan por separado como sistemas con funciones autónomas.
  • Todos los dispositivos de seguridad, control y regulación empleados en aparatos y sistemas de protección ubicados en ambientes explosivos.
  • Todos los componentes sin función autónoma de los aparatos y sistemas de protección.

¿Qué requisitos debe cumplir tu equipo de ventilación en una atmósfera ATEX?

Un equipo de ventilación instalado en una atmósfera ATEX debe cumplir la normativa y debe tener en cuenta las características del entorno donde va a ser instalado de manera que la categoría del equipo seleccionado debe ser el adecuado para la zona de utilización.

¿Qué tipos de instalaciones se consideran ATEX?

Los emplazamientos con una atmósfera ATEX son aquellos en los, de un modo otro, se manipulan sustancias inflamables, tales como garajes y talleres de reparación, lugares en los que se trasvasan líquidos volátiles inflamables de un recipiente a otro, cabinas en las que se pinta a pistola de pulverización, locales en los que se extraen grasas y aceites que emplean disolventes inflamables, locales con depósitos de líquidos inflamables abiertos (o que se pueden abrir), lavanderías y tintorerías con líquidos inflamables, salas de bombas o compresores para gases o líquidos inflamables, e interiores de refrigeradores y congeladores con materias inflamables en receptáculos abiertos o poco consistentes.

También se consideran ATEX las zonas con polvos y fibras suficientes para originar una atmósfera explosiva o inflamable, como por ejemplo las zonas de trabajo, manipulación y almacenamiento de las industrias alimentarias, químicas y farmacéuticas; las zonas de pulverización de carbón; las plantas de coquización; las plantas de producción y manipulación de azufre; los lugares en los que se producen, procesan, manipulan o empaquetan polvos metálicos de materiales ligeros (aluminio, magnesio, etc.); plantas de fabricación y procesado de fibras, talleres de confección; o industrias de procesado de madera.

 

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