Diseño de oficinas. Edificios de elevada eficiencia energética.

Diseño de oficinas. Edificios de elevada eficiencia energética.

En un entorno de escasez de fuentes de energía y de reducción de los consumos en todos los sectores de actividad, el diseño de edificios que permitan una optimización de las energías utilizadas para las distintas instalaciones se ha convertido en un objetivo de primer nivel.

Los denominados edificios de elevada eficiencia energética o edificios de consumo casi cero son aquellos en los que los consumos de energía son muy bajos o casi  nulos. El propio edificio es capaz de generar gran parte de la energía necesaria para su funcionamiento. Son una necesidad real en un entorno de eficiencia y de adecuada gestión de los recursos naturales.

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Dentro de esta tipología de construcciones los destinados al sector terciario, ocupados por centros de trabajo del sector servicios entre otros, permiten unos niveles de eficiencia elevados ya que las ocupaciones de los espacios, los horarios de funcionamiento de las distintas actividades y las necesidades de energía casi siempre son conocidas y constantes a lo largo de periodos determinados.

 

¿Qué dice la normativa?

El Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios, RITE, establece necesidades concretas para este tipo de edificios. Atendiendo al uso específico en el interior de los edificios de oficinas se establece una calidad del aire interior denominada IDA 2. Esto supone unos caudales mínimos de ventilación con aire exterior para asegurar unos parámetros mínimos de calidad e higiene y puede calcularse por distintos métodos dependiendo  de los datos de partida. Atendiendo a las ocupación de los espacios se precisan 12,5 dm3/s por persona (45 m3/h y persona).

El RITE exige que el aire que se utiliza para ventilar los espacios  esté debidamente filtrado para evitar impurezas y contaminantes recogidos del exterior. Es necesario que los filtros sean del tipo F8 o F8+F6 dependiendo de la calidad del aire exterior (ODA).

Además el RITE incide de manera particular en la eficiencia energética de las instalaciones. Para ello se exige la recuperación de la energía contenida en el aire extraído de las estancias mediante los denominados recuperadores de calor. A partir de caudales de 0,5 m3/s, 1.800 m3/h, es obligatoria la instalación de recuperadores. Caudales de esta magnitud los encontramos en espacios con una ocupación a partir de 40 personas.

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¿Qué son los recuperadores?

Los recuperadores son dispositivos que permiten aprovechar parte de la energía utilizada en climatizar el aire de una estancia mediante un intercambiador que pone en contacto el aire del interior que se extrae con el aire del exterior que se introduce entre otras.

En el mercado se pueden encontrar distintas configuraciones con diferentes rendimientos. Recuperadores de flujos cruzados, de flujos paralelos y recuperadores rotativos cuya principal diferencia radica en el camino que recorren el aire extraído y el aire que se introduce entre otras.

El ahorro que se consigue con este tipo de intercambiadores es claro. En una instalación en la que la se ha fijado una temperatura de confort determinada y la temperatura exterior sea mucho más baja, la instalación de un recuperador de media eficiencia pone en contacto el aire atemperado que se extrae con el aire frío que se introduce consiguiendo precalentar, sin aporte energético, el aire frío con el aire caliente que se va a evacuar.  

Y no solo permiten optimizar el consumo de energía en periodos de frío. También en los períodos calurosos en los que se precisa refrigerar los espacios para lograr temperaturas exigidas por la normativa  de seguridad y salud en el trabajo los recuperadores cumplen una función relevante. El salto térmico entre la temperatura extraída y la temperatura del exterior en verano se reducirá con la instalación de estos equipos.

Además, la eficiencia de los recuperadores se puede incrementar con la instalación de sistemas by pass. Cuando sea interesante, en función de las condiciones exteriores, el by-pass se activará dejando pasar el aire exterior directamente, sin provocar intercambio térmico.

No debemos olvidar que la reducción de los consumos de energía se puede conseguir además por otros métodos complementarios. La instalación de detectores de presencia que permita conectar o desconectar los sistemas de climatización y ventilación de algunos locales en los que la presencia no es constante, como salas de reuniones o de descanso, el uso de bocas bicaudal, una regulación a través de sondas o sensores de CO2, humedad relativa u otros parámetros permite reducir los consumos de energía de forma considerable.

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