Nivel de temperatura, humedad relativa y CO2 recomendable en un edificio

Nivel de temperatura, humedad relativa y CO2 recomendable en un edificio

La misión fundamental de todo sistema de ventilación, sector en el que se están desarrollando multitud de nuevas soluciones innovadoras tales como las bocas higrorregulables, es garantizar de forma simultánea la salubridad y el confort en el aire interior.

Ante estos nuevos desarrollos técnicos debemos plantearnos, como diseñadores, instaladores y usuarios de estos sistemas, ¿tiene sentido actuar sobre lo que no conocemos?. Es imprescindible conocer las condiciones del aire interior de un edificio para poder determinar, de este modo, los requerimientos de ventilación, logrando así no sólo el cumplimiento de la normativa de los requisitos, sino también un ahorro energético máximo.

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El RITE establece, por una parte, las condiciones interiores requeridas en los edificios (temperatura y humedad relativa) y por otra parte los requerimientos que debe cumplir el aire interior en cuanto a calidad del aire, determinada por la presencia de elementos contaminantes en el mismo.

Las condiciones interiores (que se recogen en la tabla 1.4.1.1. de la versión consolidada del RITE) establece que las temperaturas y humedades de diseño serán:

Época Temperatura operativa (ºC) Humedad relativa (%)
Verano 23-25 45-60
Invierno 21-23 40-50

Estos parámetros garantizan confort para las personas situadas, mientras que la salubridad se establece en los requerimientos de calidad de aire interior (IDA), que varía de 1 a 4 en función del tipo de edificio. Para cumplir estos requisitos se establece la cantidad de aire mínimo de ventilación que debe introducirse así como los requerimientos de concentración de diferentes elementos contaminantes en el mismo, siendo de trasposición todo lo que aparece en la normativa específica UNE 13779.

humedad relativa

 

El papel del dióxido de carbono:

El CO2 constituye uno de los principales contaminantes en los edificios para uso humano. La medición de este parámetro permite controlar la cantidad de aire necesaria  para lograr una óptima calidad de aire interior.

El nivel de CO2 aconsejable en el interior de edificios, según los estudios y normas de referencia, se recomienda que se mantenga en niveles entre las 400 ppm y las 800 ppm.

El uso de termohigrómetros y de medidores (sondas) de CO2 permite controlar las condiciones exactas de temperatura y concentración de contaminantes en el interior del edificio, garantizado el confort, la adecuación de las consignas del sistema de climatización y del caudal de ventilación.

Los termohigrómetros, que pueden ser un sistema conjunto de medida de temperatura y humedad o presentarse en dos equipos de medida, permiten medir la temperatura seca y la humedad relativa del local, que determina el confort que siente una persona situada en su interior. Por sí misma, la temperatura, no es un indicador de confort, ya que en el caso de existir humedades relativas anormalmente bajas o altas, sentiremos un gran disconfort. Estos equipos pueden ser portátiles, para mediciones puntuales, o fijos, que son los usados en sistemas de climatización y ventilación.

La sondas o medidores de CO2 son equipos que miden la concentración de este contaminante en el interior del local, normalmente en ppm (partes por millón).

Mediante la lectura de este equipo podemos controlar la ventilación del local usando un sistema DCV (Demanda Controlada de Ventilación), frente a un sistema VMC (Ventilación Mecánica Controlada), que introduce un volumen de aire constante en el edificio. Estos sistemas permiten, además de maximizar el confort de los usuarios de su local o su vivienda, ahorrar energía frente a un sistema convencional. El ahorro medio para un sistema tipo ronda el 40%.

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