La importancia de la renovación de aire

La importancia de la renovación de aire

Uno de los principios de la ventilación es la renovación de aire interior. Esto significa que, mediante uno o varios ventiladores, se extraerá el aire viciado del interior de un local o dependencia, sustituyéndose este por aire nuevo proveniente del exterior.

Con este simple hecho se consigue mejorar sustancialmente la calidad del aire interior con todos los beneficios que esto conlleva. El aire interior suele estar viciado a causa de partículas de todo tipo. Estas partículas pueden ser: partículas que emitimos los propios seres humanos, partículas que emiten constantemente los muebles, diversos objetos e incluso algunas pinturas aunque imperceptibles para el ojo humano, además de contaminantes típicos que se pueden producir en baños o en cocinas entre otros. Además, con la renovación de aire se consigue rebajar el nivel de CO2 (dióxido de carbono), medido en partes por millón (ppm), que este contiene y que es perjudicial para el ser humano.

Las normativas actuales

La renovación del aire viene además apoyada por todas las normativas actuales, como el Código Técnico de la Edificación (CTE) y el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE). El primero, exige la renovación del aire interior de las viviendas. Se determina que debe ser en la mayoría de casos mediante extracción mecánica a través de bocas de extracción en las dependencias húmedas (como son el baño y la cocina). La aportación de aire nuevo del exterior se deberá hacer directamente a través de aireadores instalados en las dependencias secas de la vivienda (como el comedor o los dormitorios). El recorrido del aire que se crea debido a la depresión que ejerce el ventilador de extracción, ayudará a que el aire viciado, que se suele producir en mayor concentración en baños y cocinas, no se esparza por toda la vivienda sino que sea extraído directamente en las mismas dependencias, dejando paso al aire nuevo y limpio que entrará por las estancias secas.

En el RITE se definen exigencias más estrictas ya que según la zona donde nos encontremos y la actividad del local, se deberán incorporar filtros para garantizar que la calidad del aire interior (IDA) cumpla según los parámetros exigidos dentro de la misma normativa. La tipología del filtro a instalar dependerá también de la calidad del aire exterior (ODA) de donde se encuentre el local. Por tanto, el mero hecho de tener que instalar filtros en la entrada del aire, obliga también a instalar ventiladores, en este caso, de aportación de aire, además de los de extracción. Esto es debido a la necesidad de garantizar que se aporta el aire suficiente, superando la presión que ejerce el filtro instalado.

En el caso del RITE, es importante procurar que siempre se produzca un comportamiento del aire similar al explicado anteriormente en viviendas. Es decir, que la red de aportación de aire esté lo más alejada posible de donde se encuentra la red de extracción. Esta última es aconsejable que se sitúe cerca de donde se produce la mayor contaminación del ambiente. Por ejemplo, si el local a ventilar se trata de un restaurante, la red de extracción deberá localizarse lo más cerca posible de la zona de cocción, mientras que la aportación de aire se debería realizar en la zona donde se encuentran los comensales.

Evitar las recirculaciones de aire

Finalmente, es importante tener en cuenta que se deben evitar siempre las recirculaciones de aire. Un error corriente en la ventilación de cualquier local, sobretodo en el pasado. Nunca se debe colocar un extractor por ejemplo encima de la puerta de entrada del local. Esto es porque si la puerta se encuentra abierta, no se producirá ningún tipo de ventilación. Por el contrario, el mismo aire extraído será el aire nuevo que queremos aportar al local. De todos modos, si se siguen ambas normativas de obligado cumplimiento es muy difícil que se produzcan este tipo de errores.

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