Normativa salida de humos: extracción segura y eficiente

Normativa salida de humos: extracción segura y eficiente

En función del tipo de actividad industrial o comercial que se quiera desarrollar en un edificio o local es obligatorio disponer de un sistema que cuente con una salida de humos hacia el exterior y que garantice la calidad del aire interior.

La normativa clasifica la calidad del aire de extracción, cuando el aire está contaminado con humo, sea cual sea el uso del edificio o local. El caudal de aire de extracción de locales de servicio debe ser de un mínimo de 2 dm3/s por m2 de superficie en planta. Cocinas, aparcamientos, locales de fumadores de uso continuos, laboratorios químicos, etc, son alguno de los espacios cuyo aire de extracción se categoriza como AE 4 (aire de extracción con muy alto nivel de contaminación).

 

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Extracción de humos mediante el uso de ventilación mecánica

La extracción de humos mediante el uso de la ventilación mecánica o forzada es la mejor solución para garantizar la salubridad del aire en espacios muy contaminados. Los sistemas de ventilación que se instalan en estos espacios deben cumplir con la normativa vigente UNE-EN 1366-1. En ella se establece que dichos sistemas deben ser resistentes al fuego según unos criterios de Integridad, Aislamiento y tiempo especificado en minutos.

El CTE establece que para los sistemas de extracción de humo, la resistencia al fuego debe ser de una hora. Por otro lado, cuando se trata de la ventilación, dicha resistencia debe ser como mínimo idéntica a la del elemento de compartimentación que atraviesa el aire contaminado.

Con esto se pretende que los conductos sean capaces de seguir funcionando en caso de incendio y que de esta manera continúen evacuando el aire contaminado proveniente de los gases de la combustión, todo ello sin perder estanqueidad.

No obstante, la clave para asegurar una correcta extracción de humos depende, en gran medida, del diseño del elemento de captación. Los sistemas de ventilación mecánica son muy eficientes, pero al mismo tiempo son muy sensibles al trazado.

En el ámbito de la extracción de humos, la eficacia de extracción disminuye con la distancia, por ello se debe colocar el dispositivo aspiración lo más próximo al foco de emisión de humos.

Por otro lado, al mismo tiempo dicha instalación de extracción de humos se debe encerrar lo máximo posible para que la cantidad de aire contaminado que haya que aspirar sea menor. También se utilizarán las propias fuerzas de inercia para facilitar la captación de los humos.

El diseño del espacio para una correcta ventilación y extracción de humos es básica para que el sistema sea eficiente. En la medida que sea viable, se recomienda enmarcar las boquillas de extracción ya que reduce el caudal de aire necesario y concentra la extracción. Además, si se quieren evitar las fugas de aire contaminado, el caudal aspirado debe repartirse de forma uniforme.

salida de humos normativa

 

Exigencias de los conductos de ventilación para extraer humos

Como se ha comentado en párrafos anteriores, los conductos de ventilación pueden tener una doble función y ser empleados como conductos de extracción de humos siempre que cumplan con la normativa especificada en el CTE.

En este caso los sistemas se deben regir por la UNE EN 1366-8: 2005 Parte 8: Conductos para extracción de humos, cuyas exigencias buscan la seguridad de la instalación y la mejora de la calidad de la extracción. Asimismo, los ventiladores para dichos sistemas deberán cumplir también con la norma UNE-EN-12101-3:2016 Sistemas de control de humo y calor – Parte 3: Especificación para aireadores mecánicos de control de humo y calor (Ventiladores).

Por otro lado, el Reglamento 305/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo de 9 de marzo de 2011, obliga a que todos los sistemas para el control del humo y calor cuenten con el marcado CE para garantizar su seguridad.

Además, una vez efectuada la correcta captación de los humos, es necesario asegurar el transporte del aire contaminado. La velocidad debe ser la suficiente para que evite que se depositen dentro del conducto las partículas en suspensión que contiene el humo. No obstante, no deberá ser tan elevada como para generar pérdidas de carga y vibraciones excesivas, además de niveles acústicos indeseados.

Cumplir la normativa respecto a la salida de humos es fundamental para conseguir unos niveles adecuados y salubres de la calidad del aire interior.

 

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