Salubridad del aire y su influencia en la ventilación

Salubridad del aire y su influencia en la ventilación

Un edificio debe diseñarse y construirse respetando el cumplimiento de unas condiciones de seguridad estructural e integración con el entorno o estética, pero también es fundamental que sus condiciones interiores sean óptimas para las personas que lo frecuenten o vivan en él.

Para garantizar estas condiciones de habitabilidad y salubridad se ha de garantizar el cumplimiento de unos estándares y requisitos. La normativa española recoge estos requisitos en el Documento básico de Salubridad (DB HS) del Código Técnico de la Edificación (CTE).

Este documento engloba cinco documentos básicos, cada uno de ellos dedicado a la explicación de los procedimientos que hay que seguir para cumplir una exigencia básica en cuestión.  En este artículo pondremos un especial énfasis en la ventilación, un elemento de gran importancia, puesto que influye de forma muy significativa en el cumplimiento del resto de requisitos. No obstante, antes presentaremos todas las secciones que incluye el DB HS para asegurar el cumplimiento de las condiciones de salubridad de un edificio.

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Protección frente a la humedad

Esta sección (HS 1) busca garantizar la ausencia de humedades en las zonas del interior del edificio, dadas las molestias y problemas de salud, estéticos y de conservación que generan. Se aplica a los siguientes elementos:

  • A los muros y suelos que están en contacto con el terreno.
  • A los cerramientos que están en contacto en el aire exterior (fachadas y cubiertas).

Este requisito se aplica a todos los edificios incluidos en el ámbito de aplicación general del CTE. El CTE se aplica a todos los edificios de nueva construcción, así como a las obras de rehabilitación, modificación, reforma o ampliación de edificios existentes.

Cabe mencionar los siguientes casos especiales:

  • Suelos elevados (se considera que están en contacto con el terreno).
  • Suelos de terrazas y balcones (se consideran cubiertas).
  • Medianerías (se consideran fachadas si los solares colindantes no han sido edificados o si la superficie de estas medianerías excede a la de las colindantes).

Recogida y evacuación de residuos

En este apartado (HS 2) se recogen los aspectos que hay que tener en cuenta para garantizar la salubridad de los edificios en lo referente a los residuos que se generan en los mismos. El tipo de residuos que se contempla son los considerados ordinarios. No se contemplan los residuos especiales, que deben cumplir requisitos adicionales.

Estos procedimientos se aplican a edificios de viviendas de nueva construcción, tengan o no locales destinados a otros usos. Este aspecto es importante mencionarlo, ya que es común que en un edificio convivan usos de vivienda y superficies comerciales, como, por ejemplo, supermercados o tiendas de alimentación.

En el caso de que todo el edificio se destine a otro tipo de uso que no sea vivienda, o en el caso de los locales, se debe llevar a cabo un estudio específico.

 

Calidad del aire interior

La tercera sección (HS 3) busca garantizar una adecuada calidad del aire interior. Ello implica, no solo que el aire no pueda provocar daños a la salud de las personas, sino que exista confort para todos sus usuarios.

Se aplica en los edificios de viviendas:  

  • En el interior de las viviendas.
  • En los almacenes de residuos.
  • En los trasteros.
  • Los aparcamientos.
  • Los garajes.

Si el edificio está destinado a otro uso, como, por ejemplo, oficinas en bloque, despachos profesionales individuales o locales comerciales, las reglas y los procedimientos establecidos en esta sección se aplicarán a los aparcamientos y los garajes. Siempre se considera que las zonas de circulación de los vehículos forman parte de los aparcamientos y garajes.

En el caso de locales de otros tipos, como locales de ocio, locales para uso comercial o sanitario, la demostración de que se cumplen los requisitos debe verificarse mediante un tratamiento específico.

 

Suministro de agua

Este apartado (HS 4) busca garantizar un adecuado suministro de agua en el interior de los edificios, un suministro que cumpla con las condiciones adecuadas de presión, caudal y calidad. Se aplica a la instalación de suministro de agua en los edificios incluidos en el ámbito de aplicación general del CTE.

Es importante destacar, por el creciente mercado de rehabilitación de edificios, que las ampliaciones, modificaciones, reformas o rehabilitaciones de las instalaciones existentes se consideran incluidas dentro del ámbito de aplicación del HS 4 siempre que se amplía el número o la capacidad de los aparatos receptores existentes en la instalación.

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Evacuación de aguas

Esta sección (HS 5) se centra en garantizar una adecuada evacuación de todas las aguas residuales y pluviales de los edificios.

Se aplica a la instalación de evacuación de aguas residuales y pluviales en los edificios incluidos en el ámbito de aplicación general del CTE. Para rehabilitación o modificación aplica lo mismo que en el apartado HS 4.

 

La ventilación y su influencia en la salubridad

Es muy importante mencionar y remarcar que el CTE es una normativa que debe analizarse en su conjunto, ya que su objetivo es asegurar la salubridad de un edificio mediante  el cumplimiento de unos estándares de calidad en múltiples aspectos: constructivos, de uso y de seguridad.

La ventilación, pese a ser uno más de esos apartados de exigencias, tiene un papel clave por la influencia en los demás:

  • Una adecuada ventilación es fundamental para evitar la presencia de humedades en el interior de los edificios. Un buen diseño de los sistemas de ventilación es fundamental para evitar la aparición de humedades.
  • La ventilación también influye en la evacuación de residuos. Una correcta ventilación garantiza una adecuada extracción del aire y evita olores.
  • Un buen sistema de ventilación también es un elemento clave para prevenir y controlar incendios mediante la extracción del humo, tan nocivo para las personas.

Un edificio que cumpla con todos los requisitos del CTE, en lo referente a la  salubridad, tendrá garantizadas unas condiciones de confort y habitabilidad que engloban la ausencia de humedad, la calidad del ambiente interior, del suministro de agua, y de la evacuación de los residuos y de las aguas contaminadas. De este modo, el CTE permite garantizar que los edificios, además de cumplir con sus requisitos estructurales y de seguridad, sean confortables y habitables, lo cual aporta un valor añadido al edificio y centra su diseño en las personas.

 

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